Un marco de la arquitectura de colaboración H3 Hardy
El Teatro NextGen
Un marco para un espacio cultural que se gana su lugar: en su ciudad, en su programación y entre la próxima generación de público a la que debe llegar.
La era de los centros de artes escénicas independientes está llegando a su fin.
Los espacios que definieron la segunda mitad del siglo XX —bastiones culturales aislados, a oscuras durante el día, dependientes de una única misión artística y de un único grupo de donantes— ya no pueden satisfacer las exigencias que ahora les plantean sus juntas directivas y sus comunidades. El público espera menos formalidad y más participación. Las ciudades esperan que los edificios dedicados a las artes sean un punto de referencia para los barrios, no que los abandonen a las cinco de la tarde. Y a las instituciones se les pide que, cada año, cubran una mayor parte de sus gastos de funcionamiento mediante alquileres, eventos, restauración y actividades educativas, sin comprometer la labor artística que les dio razón de ser.
El NextGen Theater es nuestra respuesta. No se trata de un tipo de edificio, sino de un marco —tres compromisos y un indicador de éxito— para los espacios dedicados a las artes escénicas en este momento de su historia.
Tres compromisos que hacen evolucionar el edificio.
Flexibilidad que aporta todo su valor
No se trata de flexibilidad por la flexibilidad en sí misma, sino de una flexibilidad que resulte rentable. Cada módulo de asientos reconfigurable, cada pared desmontable, cada zona de servicio compartida debe ganarse su lugar frente a la realidad operativa que supone su modificación. Nuestra prueba es sencilla: ¿va a utilizar realmente la institución esto, semana tras semana? Si no es así, diseñamos pensando en lo que el espacio acabará siendo realmente y reservamos el presupuesto para la flexibilidad que vaya a resultar rentable.
Estrategias de financiación que premian el intercambio
La economía de los recintos de tamaño medio y regional ha cambiado. Los ingresos por alquiler, la programación comunitaria, las colaboraciones con colegios y los ingresos por restauración ya no son aspectos secundarios, sino que constituyen la base de la gestión. Diseñamos los edificios de tal forma que un ensayo durante el horario escolar, una actuación por la noche, una boda el sábado y un foro comunitario el domingo puedan celebrarse en la misma semana sin que se produzcan conflictos, y calculamos los costes operativos desde la primera sesión de programación.
En la ciudad y de la ciudad
El NextGen Theater forma parte de su barrio, no está simplemente situado junto a él. Su vestíbulo es un espacio diurno. Su cafetería da a la acera. Su programación se puede ver desde fuera. Atrae a un público que acude por un motivo y acaba descubriendo otro. Las instalaciones culturales que tengan éxito económico en el próximo cuarto de siglo serán aquellas que se ganen un lugar en el ritmo cotidiano de sus ciudades, y no solo en sus calendarios culturales.
La arquitectura de la anticipación
La medida del éxito no es el número de espectadores. Es la creciente sensación de expectación que se apodera del público a medida que el edificio surte efecto en ellos.
Las cinco etapas —la calle, el acceso, el vestíbulo, la sala y el telón— no describen un recorrido. Describen una emoción que va creciendo y alcanza su punto álgido justo antes de que se levante el telón y comience el espectáculo. En ese momento culminante, la arquitectura ha cumplido su función. Los sentidos se han agudizado. El espectador se encuentra en el estado de ánimo adecuado para dejarse cautivar por completo por el artista sobre el escenario.
Diseñar pensando en el futuro significa abordar cada espacio —la marquesina, la acera, la puerta, el vestíbulo, el butacón— como un problema de diseño en sí mismo, con la intención arquitectónica de ir creando intensidad paso a paso. Cuando la arquitectura logra este objetivo, el público no viene solo una vez. Vuelve, y trae a otras personas. Ese es el teatro que se gana su lugar —y el público que se gana el siguiente.
Qué significa esto para quienes encargan estos edificios.
El marco NextGen Theater es una forma de estructurar el debate que comienza antes de que se seleccione al arquitecto y continúa mucho después de la inauguración. Proporciona a los consejos de administración un vocabulario para abordar las concesiones que se les pedirá que hagan. Ofrece a los responsables municipales una forma de evaluar si una instalación cultural propuesta generará beneficios más allá de su propio funcionamiento. Y proporciona a los directivos de las instituciones una estructura para las decisiones operativas que determinarán si el edificio tiene éxito en su segunda década.
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Para tablerosUn vocabulario para las concesiones. La flexibilidad tiene un coste. Compartir requiere una gestión adecuada. Vivir en la ciudad implica aceptar las limitaciones urbanas. El marco define estas decisiones de forma explícita para que puedan tomarse de manera consciente.
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Para las ciudadesUna prueba de compromiso cívico. ¿Se gana la instalación propuesta un lugar en la vida cotidiana del barrio, o solo en su agenda cultural? El marco ofrece a los responsables municipales una estructura para llevar a cabo esa evaluación.
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Para institucionesUna filosofía de funcionamiento. El diseño del edificio se anticipa a las decisiones operativas que la institución deberá tomar durante los próximos treinta años. El proyecto tiene en cuenta ambos aspectos desde el principio.
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Para H3Preparando el escenario para el siguiente acto. El marco NextGen Theater guía nuestro enfoque en cada nuevo proyecto de artes escénicas, así como nuestra propia evolución como práctica.